¿Qué podemos esperar tras la castración en el perro?

Javier AnguloSaludLeave a Comment

Son frecuentes las dudas e incógnitas cuando nuestro peludo vuelve a casa después de la intervención quirúrgica. Probablemente os habrán comentado o habréis oído posibles efectos de la castración como que la agresividad (si es un animal agresivo) puede desaparecer, vuestro perro se va a convertir en un animal más sedentario y familiar, es posible que gane unos kilos, y también hay más posibilidades de que se eviten algunas enfermedades y que aparezcan otras. Sin embargo; ¿qué hay de verdad y mentira en todo esto?

Debemos tener claro que, fundamentalmente, los cambios que vamos a observar y todos los posibles efectos positivos y negativos se deben a la disminución de la concentración plasmática de las hormonas sexuales, entre las que destaca la testosterona. En cuanto a la conducta  del animal, hay que considerar el componente genético individual. La influencia del sistema nervioso central a la concentración plasmática de hormonas sexuales es muy variable según el individuo, habiendo individuos que responden muy bien e individuos que no responden. Además, la experiencia previa del animal juega un papel considerable, dado que si se han afianzado bien los circuitos cerebrales de conducta de agresividad, el efecto de la castración será imperceptible. En definitiva, se ha demostrado científicamente que la castración tiene un efecto directo en la erradicación de las conductas sexuales, como el vagabundeo, la monta y la agresividad competitiva entre machos. En cuanto a la influencia de la castración sobre otros tipos de conducta, como la agresividad por miedo o la agresividad por dominancia los efectos son mucho más variables entre individuos (aunque de obtener algún resultado sería la reducción de la intensidad de manifestación de estas conductas). Finalmente, hay otras conductas como la agresividad territorial que ni siquiera se ven afectadas.

La testosterona afecta a la vitalidad física y mental y es una hormona anabolizante (incrementa la masa muscular) y aumenta la densidad ósea. Esto, junto con lo anteriormente expuesto, nos lleva a deducir que los perros castrados van a moverse menos, porque no tienen necesidad de encontrar a hembras con las que intentar reproducirse (vagabundeo) y producen menos músculo de manera directa (al reducirse el ejercicio que realizan) y de manera indirecta (al desaparecer la testosterona y por tanto su efecto anabolizante). Por lo tanto, es importante que hagáis un ajuste en las necesidades energéticas de la dieta para evitar que vuestro perro engorde. Si además hablamos de animales con tendencia natural a la obesidad, como los labradores, beagle o bulldogs, aún tendremos que tener más cuidado.

La castración tiene efectos negativos sobre algunas enfermedades y efectos positivos sobre otras. Si nos enfocamos en los aspectos negativos debemos tener en cuenta enfermedades muy importantes como el hipotiroidismo, diferentes tipos de cáncer o la diabetes.

El hipotiroidismo es un una enfermedad que implica una reducción en la producción de hormonas tiroideas, encargadas de regular el metabolismo de todo el organismo. Según la literatura científica se ha detectado un incremento en la prevalencia (más número de casos) de esta enfermedad en los perros castrados. Deberemos prestar más atención si nuestro perro es un Doberman o un Golden Retriever, ya que de por si tienen más tendencia genética a padecer esta enfermedad.

Como ya hemos visto, las hormonas sexuales tienen un importante papel en el mantenimiento del esqueleto, así que no es de extrañar que el cáncer maligno de hueso (osteosarcoma) sea más común en perros castrados que en perros enteros. Este hecho puede ser muy importante si se castra al perro demasiado joven o si tenemos en cuenta razas predispuestas al osteosarcoma, como el Rottweiler, el Golden Retriever o perros de razas grandes. Sumando estos factores de riesgo, un Rottweiler castrado demasiado joven (antes de los 6 meses) puede tener hasta un 30% más de probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer.

Otra enfermedad importante como el cáncer maligno de vasos sanguíneos (hemangiosarcoma) es más común en perros castrados que enteros, debido al efecto protector que ejercen las hormonas sexuales, aunque el efecto protector es más importante en hembras que en machos.

En cuanto a la diabetes, si bien la castración aumenta las posibilidades, parece ser que es un efecto más derivado del sedentarismo derivado de los cambios de comportamiento que de la reducción de las hormonas sexuales en sí.

También se ha relacionado la castración como un factor de riesgo para el desarrollo del síndrome de disfunción cognitiva, una enfermedad parecida al Alzheimer de las personas.

Asimismo, las hormonas sexuales juegan un papel importante en la respuesta inmune, y por eso se ha descrito que la castración aumenta la probabilidad de sufrir efectos adversos debido a las vacunas hasta en un 27% en los machos.

Finalmente, el efecto positivo fundamental sobre la salud está relacionado con las enfermedades cuya causa directa está demostrada que se debe a la estimulación continuada de las hormonas sexuales: nos referimos concretamente a la hipertrofia prostática (aumento del tamaño de la próstata) y a las hernias perineales (abultamiento que veréis debajo del culo de vuestro animal).

Hay abundante apoyo científico que indica que la probabilidad de desarrollar hipertrofia prostática en el animal adulto se reduce considerablemente en los animales castrados. Es una patología bastante común de animales mayores, y cuando se presenta se suele recomendar la castración (entre otros tratamientos), así que es una buena forma de anticiparse. Finalmente también hay evidencias de que las hormonas sexuales podrían debilitar la musculatura pélvica facilitando, junto a un mayor aumento de la próstata, hernias perineales.

CONCLUSIONES

En cuanto a la conducta, no deberíamos esperar cambios significativos, salvo en los comportamientos relacionados con la conducta sexual (vagabundeo, agresividad entre machos por competición de recursos y monta). Las demás conductas del animal, aunque pueden tener influencia por las hormonas sexuales, presentan una gran variabilidad de respuesta a la castración.
Centrándonos en la condición física del animal, es esperable que haya un incremento del sedentarismo si nuestro animal basaba una amplia parte de su actividad física en el vagabundeo (difícil en perros domésticos). Además también es esperable que haya una mayor tendencia a depositar grasa en lugar de músculo a partir del momento de la castración debido a la desaparición del efecto anabólico de la testosterona. Sin embargo, su peso no tiene porqué aumentar si hacemos un buen control de su dieta y estimulamos el deporte mediante el juego.
Referente a las enfermedades, por una parte reducimos la aparición de hiperplasia prostática y hernia perineal, que son muy comunes en perros mayores, y por otra parte aumentamos las posibilidades de que aparezca hipotiroidismo, hemangiosarcoma, osteosarcoma, diabetes y otras enfermedades. El tipo de raza, y el hecho de castrar demasiado joven influyen mucho en que la castración tenga finalmente un balance positivo o negativo, así que sin duda habría que estudiar cada caso en profundidad.

 

Enlaces de Interés:

http://www.veterinaria.org/revistas/recvet/n070707/070703.pdf

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