Mi perro se ahoga

Javier AnguloGeneral, SaludLeave a Comment

Que nuestro perro deje de respirar es sin duda una situación alarmante y será importante que sepamos reaccionar ante tal situación mientras acudimos a nuestro centro veterinario de urgencias más cercano. Esta situación implica que nuestro perro no está recibiendo suficiente oxígeno, lo que se conoce como hipoxia y esta se puede producir por múltiples causas.

¿Por qué se ahoga mi perro?

Lo más importante y urgente ante un ahogamiento es identificar la causa para poder ponerle solución de inmediato. Para ello lo primero que haremos será tratar de observar el interior de su boca. Si el animal está inconsciente no debería sernos difícil. Retiraremos su lengua hacia el exterior de la boca y ayudándonos con algún tipo de iluminación, como el flash de un teléfono móvil, podremos llegar a ver su garganta.

 

¿Se ha atragantado con algo?

Debemos asegurarnos que no hay ningún cuerpo extraño en su boca ni su garganta siendo estos los principales causantes de este tipo de incidentes, como pelotas, piedras, piezas grandes de comida o lo primero que se lleven a la boca lo suficientemente grande para su talla como para quedarse atascado.

En caso de encontrar algún objeto debemos realizar la maniobra de Heimlich que explicaremos más adelante. En caso de no ser eficaz podemos intentar extraerlo, siempre con mucha suavidad para no lesionar ninguna estructura. En cambio evitaremos el intentar sacarlo si apreciamos bordes o filos que puedan causar lesiones, o en el caso de que el cuerpo extraño sea demasiado grande. En cualquier caso si no estamos seguros no debemos tratar de sacarlo.

En caso de no encontrar ningún cuerpo extraño, o de extraerlo si lo había, deberemos ayudar a nuestro perro a continuar respirando. Para ello realizaremos la maniobra de respiración asistida.

 

¿Respiración asistida o reanimación cardiopulmonar?

Si el corazón está latiendo pero el animal no respira, estaremos ante una parada respiratoria y deberemos realizar la respiración asistida. Si además de no respirar, tampoco hay latido cardiaco entonces estaremos ante una parada cardiorrespiratoria y realizaremos una reanimación cardiopulmonar.  Ambas técnicas las veremos en detalle en posteriores publicaciones.

La diferencia entre estas dos técnicas radica en el hecho de que, en la primera, únicamente estaremos facilitando la entrada de aire a los pulmones con el objetivo de evitar la hipoxia prolongada y que por lo tanto se pueda producir la muerte. En la reanimación cardiopulmonar estaremos además movilizando el corazón para que la sangre no deje de fluir y el oxígeno que estamos introduciendo en los pulmones pueda distribuirse por todo el cuerpo.

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